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Si te has decidido a comenzar a escribir en serio esa novela que te ronda por la cabeza o si estás en medio de un proceso creativo, estos consejos te van a venir de le lujo. Aquí te daremos 5 claves para empezar a escribir en serio. Tomar la decisión de comenzar a escribir es fácil. Lo complicado llega cuando nos sentamos frente a la hoja en blanco, ¿verdad?

 

Tener una idea, darle forma a una historia y plasmarla en cientos de palabras encadenadas no es una tarea sencilla. Hace falta tesón, tiempo y montañas de imaginación.

Cualquier escritor y escritora pone todo en cada libro que crea, por eso nos preocupamos tanto, para que el resultado sea el mejor y que el autor quede satisfecho. Somos conscientes del trabajo que hay detrás de cada uno de los libros que publicamos.

También conocemos los entresijos de la creación literaria y por eso queremos echarte un cable a través de este blog, publicando posts con consejos e información útil que puedas poner en práctica a la hora de escribir. Así que vamos de lleno con lo que nos compete en esta ocasión.

Cinco claves para empezar a escribir en serio

¿A qué nos referimos con escribir en serio? La respuesta es sencilla: a publicar.

Cuando escribes una obra, sea del género que sea, con la intención de que sea leída por el máximo número de lectores, estás escribiendo en serio. Si trabajas en un texto buscando siempre la mayor calidad posible y dando lo mejor de ti, estás enfocado en escribir en serio.

Escribir en serio es ir más allá de juntar palabras y probar suerte. Se trata de mostrar de lo que eres capaz. ¿Has tomado la decisión? Aquí te damos cinco consejos para comenzar.

1. Devora libros

La mejor formación que puede tener un escritor es la lectura. Los libros son como las pesas que musculan tu cerebro. Ahí encontrarás todo lo que necesitas. Estilos, géneros, frases, formas, contenido, conocimientos, ideas, estructuras, ejemplos…

Apúntatelo, ten cerca siempre esta máxima cuando escribas: un buen escritor es un buen lector.

Lee todo lo que caiga en tus manos. No tengas miedo, sal de tu zona de confort, combina géneros. Lee clásicos, dale a la novela negra, híncale el diente a la ciencia ficción, sumérgete en cualquier tipo de narrativa.

Sigue, no te quedes ahí. Prueba la poesía, ¿por qué no? Ensayos, manuales, cómics, novela gráfica… ¡Todo!

Existen muchísimos autores y autoras. Seguro que cualquiera de ellos está escribiendo ahora mismo un libro que te encantaría leer. Investiga, busca, lee.

Disfruta.

Pásalo bien leyendo. Si no tienes la costumbre de leer a diario, no te lances sobre Melville o de buenas a primeras. Empieza por algo más accesible. Poco a poco, a tu ritmo. ¡Disfruta!

 

2. Aprende

 

En esas páginas que lees está todo. Apunta frases, conceptos, subraya pasajes que te gusten, anota palabras, ideas.

Puede que todavía no sepas qué vas a hacer con todo eso, no importa, tú acumula igualmente. Cuando te lances a escribir una historia esas notas en tu libreta te vendrán como agua de mayo.

La lectura es uno de los mejores recursos del escritor, si no el mejor. Cuanto más leas, mejor te expresarás. Cuanto mejor te expreses mayor solvencia tendrás a la hora de escribir.

Una buena lectura te forma y además te hará pasar un buen rato. ¿Qué más se puede pedir?

3. Reserva tiempo en tu agenda para escribir

 

Alguien que se decide a crear necesita espacio para hacerlo. Es muy similar al ejercicio, escribir una novela es una carrera de fondo. Si dejas de correr por largas temporadas difícilmente mejorarás tus marcas, incluso probable que empeores.

Si quieres comenzar a escribir pero el día a día apenas te deja espacio vital, puedes comenzar por reservar 30 minutos diarios para hacerlo.
Busca un hueco de 30 minutos y comienza a escribir. No importa si escribes una página, media o solo un párrafo. Escribe todos los días. Quizá en una semana tengas dos páginas, puede que cinco y así, hasta terminar un capítulo y vuelta a empezar.

Es mucho mejor escribir una hoja al día que cincuenta cada tres o cuatro meses. Se nota cuando una novela se ha escrito a parches, por pedazos y en largos lapsos de tiempo.

Gánale la carrera al tiempo, que no te intimide, y no sufras. No uses el fin de semana a no ser que realmente tu entusiasmo que lo requieras. No canceles tus planes por escribir.

¿Acaso tu novela es un encargo? ¿Te han dado fecha límite? Entonces no te angusties. Escribe, despacio, pero sin pausa. Vete a dormir con la satisfacción de avanzar, de no haber abandonado tu obra. Un poco cada día.
Algo que funciona es anotar en una libreta las cosas que podrías escribir al día siguiente de manera esquemática. Algo como esto:

– Vuelve al bar donde perdió las llaves. Se encuentra con ella. Charlan. Ella le cuenta que quiere ser actriz. Él miente. Tras pasar la noche juntos decide dejar el negocio y marcharse tan lejos como pueda.

Leído así no parece gran cosa. Pero todo eso se desarrollará en varias páginas, con tu estilo y tu manera de contar la historia. Al día siguiente, al abrir la libreta, verás la anotación y podrás continuar donde te quedaste. Ya ves que hay formas de ganarle el pulso al tiempo.

Poco a poco irás adquiriendo práctica y contarás con mayor agilidad a la hora de escribir. Esos 30 minutos cada vez cundirán más. Cuando estés a punto de llegar a un momento clave, a una escena importante, déjalo. Anótalo y para seguirlo al día siguiente. Hazlo. Verás cómo arrancar a escribir cada día te será más fácil.

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4. Escribe para ti

Escribe lo que te gustaría leer. Como hemos dicho más arriba, leer tiene que ser algo que te produzca placer, que te entretenga. Al escribir sucede lo mismo. Tienes que pasártelo bien. Crea la historia que te gustaría leer. Cuéntala con el estilo que quisieras encontrarte al abrir un libro.

Da igual si no cumple con las reglas del género. Tampoco importa si el argumento no es el más brillante jamás escrito. ¡Relájate y disfruta! Con eso tendrás hecho el 80% de tu trabajo.

¿Cómo sería una buena novela para ti? ¿Detectives? ¿Asesinos en serie? ¿Fantástica? ¿Romántica? ¿Aventuras? ¿Histórica? ¿Ninguna de las anteriores o una mezcla de varias?

Piénsalo. Al fin y al cabo, debes disfrutar desarrollando esa historia durante muchas páginas. Escríbete una novela a ti. Si tú disfrutas leyendo lo que escribes, el resto vendrá solo. Si, por el contrario, no te convence lo que estás escribiendo párate a reflexionar. Será difícil enganchar al público con algo que a ti no te termina de gustar.

Imita. Cuando encuentres una frase o una idea que te guste, ¡apúntala! Después úsala en tus escritos. Adáptala a tu estilo, a tu historia. En el momento que la coloques en tu texto pasará a formar parte de ti.

No se trata de copiar y pegar, se trata de emplear los recursos que tengas a tu alcance y homenajear a los autores y autoras que te gustan. Es natural que sean influencias directas en tu manera de escribir. Antes de preocuparte por la manera en que tú escribes, deberías estudiar la manera de escribir de otros. Empápate de literatura.

Usa la influencia de autores que te gusten. Así, poco a poco, a fuerza de leer y escribir irás construyendo y moldeando tu propio estilo.

 

5. Acepta las críticas

Cuando escribimos algo decente por primera vez solemos creer que es maravilloso o que como mínimo está bastante bien. La realidad es que, seguramente, nuestro escrito deje bastante que desear y requiera de una vuelta o dos de tuerca. Bien porque usemos muchos adjetivos, las mismas comparaciones una y otra vez, o porque abusemos del deus ex machina para hacer avanzar la trama, etc.

Es lo normal al principio. La única manera de superarlo es escribiendo más y más. Escucha a los que alaban tu obra, pero escucha igualmente a los que la critican. Algunas puyas serán fruto de la mezquindad, pero otras, aunque piquen, te harán mejorar.

Ten en cuenta que lo que escribes será leído por los demás. Como dice el refrán «nunca llueve a gusto de todos». Habrá lectores a los que les encante tu estilo y otros para los que no significará nada. Es importante asumir que no vas a gustarle a todo el mundo. Lo mejor que puedes hacer es quedarte con las buenas críticas y aprender de las malas.

Con los halagos ganarás confianza, con las críticas constructivas aprenderás y mejorarás. En cuanto a las críticas sin fundamento, gracias a las anteriores, podrás responder con la seguridad de que tu obra vale la pena.

¡Y ya lo tienes! Cinco claves esenciales para comenzar a escribir en serio.

Si te ha gustado, mantente alerta. Iremos subiendo más posts con información útil para apoyarte con el libro que estás escribiendo. Si ya lo tienes listo, podemos ayudarte a publicarlo. ¡Adelante! Escribe tu propia historia.

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