Miryem, la morisca de Alarcos

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Laobra se centra en cómo el rey castellano Alfonso VIII da el salto cualitativode mayor relevancia en la llamada Reconquista de España. Esdestacable el enorme tacto que muestra el autor a la hora de plantear lassecuencias históricas de la narración, además de un exquisito cuidado deestilo, así como una insistencia notable por mantener un atrayente ritmo en elprogreso de los acontecimientos y una sugerente fluidez en todo el texto, deprincipio a fin, captando el interés del lector, tanto si está iniciado en estetipo de novelas como el de los no acostumbrados a su lectura.Perdidamenteenamorado de su amante judía Raquel, Alfonso VIII conocerá a través de ella yde su amiga y servidora musulmana, Miryem, las verdaderas penalidades de laguerra.Trasreconstruir la historia de amor de los dos amantes, la narración testimonia lacobarde y repulsiva traición de Pedro Fernández de Castro, que da muerte aRaquel y a su padre, envidiado por aquél desde que Alfonso lo hizo su ministro.Desde ese momento, Alfonso sólo tendrá en la mente el deseo de vengar la muertede su amada y buscar una victoria contra los almohades tras la humillantederrota sufrida en Alarcos, acaecida diecisiete años antes, oportunidad que sele presenta en Las Navas de Tolosa, donde logra un brillante triunfo que es, ala vez, el origen del declive de la presencia musulmana en Al-Andalus.Mientras,recorreremos por las páginas un análisis de las intolerancias religiosas de laépoca que tanto afectaron a la convivencia de las tres culturas que supuso la España de la Edad Media. El fanatismo de cristianoscontra musulmanes, el de los almohades contra sus hermanos de fe que nopractican la pureza de sus preceptos, el de ambas comunidades contra los judíosy, probablemente, el sentimiento de marginalidad creado entre éstos y quetampoco ayudó a la mezcla de unos con otros.Laspalabras de Raquel tratan de llegar al sentido común de su aguerrido amante:- ¡Ah, si los pueblos pudieran entender, siquieraimaginar, lo que traen las guerras! –una reprobación a su enamorado como poderoso entre los hombres.- …las gentes sencillas, mi rey – protestóRaquel-, que son las que sufrirán más, las que se enfrentarán a las inmensaspenalidades y epidemias, cuando no a la persecución y a la muerte.Ese papel de llamar a la paz y al perdón, lo retomaráMiryem al final de la novela y, tras sugerirle al rey que centre todo su amoren su hijo, de quien acaba de conocer su existencia, que olvide la venganza contraCastro. - Escúchame tú, mi señor, y escúchame bien – se atrevióa exigir al rey - . Tú no puedes dedicarte a perseguir al asesino de mi señoray, menos aún, a abandonar el reino para ir a Granada en su busca de tu hijo,precisamente ahora, cuando los almohades han sido vencidos y sabes que hayescaramuzas en varios frentes debido a la fragmentación de Al-Andalus enprincipados independientes. Déjame a mí ir a Granada y me comprometo aencontrar a tu hijo y cuidar de él. Lanovela está ambientada en un momento apasionado y de gran trascendencia en la Historia de nuestro paísy, para ello, el autor ha bebido de fuentes fidedignas, ha consultado fondos yarchivos y se ha sujetado rigurosamente a los hechos históricos documentados. Porsupuesto, hay parte de mera literatura, pero con la pretensión de encontrar unpunto de equilibrio entre la ficción y el trabajo documental, de forma que lanarración resulte verosímil, partiendo de la premisa del propio autor: atenersea la verdad, evitar el engaño y esforzarse en mostrar el lado humano de losprotagonistas de la narración.

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